Queremos contarle nuestra historia…

Corría el año 1922 cuando salen de Vicenza, Italia, Don Giusepe Stivan y Doña Lucía Zanín con sus tres pequeños hijos

Juan de tres años, Pascual de dos años y José de tan solo seis meses de vida. Partieron hacia América con los pocos recursos económicos que había dejado la guerra y una bala en la cabeza de Don Giusepe consecuencia de la lucha.
 

Arriban al puerto de Santos en Brasil y allí caen en manos de los terratenientes del café; fueron engañados y llevados con el cuento de ser propietarios, pero en realidad fueron esclavos.

 

El padre de familia contrae la fiebre amarilla y con las secuelas de la guerra se le hace muy difícil poder cumplir con el trabajo. Doña Lucía al ver la situación y darse cuenta del peligro de vida que corría su esposo, invierte las últimas joyas para conseguir pasajes el traslado en una carreta hasta el puerto y embarcar hacia Montevideo, para poder escapar.

Al llegar a Montevideo sin conocer el idioma y ni saber donde estaban, acceden a la primera propuesta de trabajo que le hacen en el mismo puerto. Los llevan en una carreta hasta la zona de Melilla y bajo  unas chapas comienzan la nueva etapa.

 

Doña Lucía debe de sacar la familia adelante y se dedica a todo trabajo que le solicitaran sus patrones: lavar ropa, limpiar la casa, cocinar, etc. Con el paso de los años y con los pequeños creciendo, plantan un viñedo en el establecimiento en el que trabajaban y con las ganancias  comienzan a soñar con el campo propio.

 

Así en el año 1938 compran con los ahorros un pequeño campo en la zona de Canelón Chico. Ahí nace “GRANJA DON PEPE”.

El pequeño José que salio de la madre patria con tan solo seis meses de edad se viene a formar la granja con dieciséis años, un caballo, un arado y unas cuántas chapas para comenzar el rancho de terrón.

La plantación del viñedo era el sueño mayor, pero para poder llegar hubo que plantar papas, zapallos, boniatos, etc. De esa forma pensaba poder juntar el dinero para conseguir lo demás. A medida que pasa el tiempo comienzan a crecer los ansiados viñedos, montes de pera, naranja y manzana. 

En pocos años más ya dejan de trabajar como empleados y se vienen todos a la granja propia. Son ejemplo de sacrificio, esperanza y tesón.

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